
Un día donde todo pintaba de los más feliz y alegre. Mi familia decidió ir a la charreada que todos los años hacen en la ciudad de rio grande zacatecas, en el camino encontramos muchas dificultades que hicieron perder la paciencia que pocos tenemos. Bueno al resolver esos pequeños dilemas, nos dirigimos aquella charreada, y al llegar nos dimos cuenta que mi abuela no se había trepado a la camioneta y se quedo en casa, mi tío decidió ir por ella, pero se encontró con una gran sorpresa mi abuela ya no estaba en la casa se había enojado tanto que se tuvo que ir a caminar al pequeño zócalo que esta en este pueblo donde solo cabe un wey, corrió detrás de ella, pues mi abuela estaba chillando. Mi tío le preguntó ¿Por qué lloras mama? Y le contesto con sentimiento de rencor – es que ya estoy harta de que siempre me olviden- a lo cual mi tío le cometo –madre te prometo que esto no volverá a pasar, se que te duele, pero como la familia es grande ya no nos damos cuenta, perdóname por favor no volverá a pasar. Y así fue como mi abuela se alegro y se dirigieron a la charreada y la disfrutamos como en familia.

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