
Al terminar una noche de desenfrenos drogas, alcohol y cigarrillos, Pablo se sentó en la sala de su departamento, miro hacia el techo y veía un espiral que lo absorbía rápidamente, analizo ese espiral, veía un monto de imágenes que le rompían el corazón y el alma era su vida reflejada en ese maldito espiral, daba vuelta con el compás de una música de fondo, la melodía de aquella música era visceral.
Él espiral dejo de girar, del fondo de él salió un perrito faldero, un hombrecillo miniatura, un unicornio rosa, un gato gigante y un elefante, era un zoológico, al ver eso Pablo se reía como loco esta en el pleno éxtasis, realmente estaba loco, en un descuido cerró los ojos y quedo inmóvil, salió del espiral y cantaba algo muy conocido, durmió profundamente hasta el día siguiente, desperto con una resaca impresiónante, al pararse se observo en el espejo y vio a su lado un Xoloitzcuintle el cual simpre lo acopañaba.
Él espiral dejo de girar, del fondo de él salió un perrito faldero, un hombrecillo miniatura, un unicornio rosa, un gato gigante y un elefante, era un zoológico, al ver eso Pablo se reía como loco esta en el pleno éxtasis, realmente estaba loco, en un descuido cerró los ojos y quedo inmóvil, salió del espiral y cantaba algo muy conocido, durmió profundamente hasta el día siguiente, desperto con una resaca impresiónante, al pararse se observo en el espejo y vio a su lado un Xoloitzcuintle el cual simpre lo acopañaba.

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